Keke nace de la unión generacional entre una abuela y su nieto para compartir recetas familiares. Su identidad se fundamenta en la calidez artesanal, proyectada a través de una imagen fresca que celebra lo hecho a mano con un tono amable y acogedor.
El reto consistió en dotar a un emprendimiento casero de una identidad visual competitiva. El objetivo fue diseñar un logotipo profesional que proyectara confianza y calidad, permitiendo que la marca destacara en el mercado de repostería sin perder su alma artesanal.
Se desarrolló una tipografía personalizada con trazos curvos que evocan la fluidez de las mezclas y la suavidad de los postres. La combinación de una paleta cromática vibrante con un icono lúdico refuerza una estética moderna, dinámica y de alta recordación.
El resultado es un sistema visual sólido y versátil que garantiza coherencia en todos los puntos de contacto. La nueva imagen ha profesionalizado la marca Keke, logrando una diferenciación inmediata y un vínculo emocional potente con su audiencia desde el primer contacto visual.